viernes, 7 de agosto de 2009

Unidos en el amor de Dios

Gracias le doy a Dios por haber puesto en mi camino a estos seres maravillosos que me han mostrado de forma especial el verdadero valor de la amistad. Mis amados compadres Sandra Carolina y Carlos Jesus.

Mi querido pueblo de Chulucanas que aunque no me vio nacer, ha logrado capturar parte de mi corazón con la humildad de su gente y el deseo de superación que vive en el corazón de sus habitantes.

Donde trabajas? Para esta humilde mujer, no hay un escritorio ni una silla para sentarse cómodamente a vender sus productos. Su mirada habla en silencio y grita exigiendo justicia. Una justicia que se hace sorda ante los ruegos de aquellos menos afortunados en busca de un rallo de sol en medio de la oscuridad. Alguien me dijo una vez que lo noche es mas oscura justo antes que amanezca, pero para algunos se hace eterno el esperar por que ese rayito de luz entre por su ventana.


A esta edad la gente en mi tierra se retira y vive una vida tranquila esperando la visita de sus hijos y nietos y otros con buenas pensiones se dedican a viajar. Esta linda viejita, es viuda y tiene que buscar como ganarse el pan de cada día. Cada vez que voy a La Encantada me pregunta por una “chompita” para cubrirse del frio en el invierno. Se ve preciosa con su “chompita” (abrigo) pero deben ver como se mueve al campo a visitar enfermos y a llenarse de la Palabra de Dios. Me siento orgullosa de esta hermosa gente que no se cansa de llevar las buenas nuevas hasta los confines de la tierra.



Esta viejita me contaba que ya había vivido un siglo pues estaba a punto de cumplir 100 años, y en cada arruga le podía ver una vivencia. Era un caudal de valiosa información, Dios la bendiga cada día de su vida.



Dice la Palabra: Id y predicad el evangelio…

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