Gracias le doy a Dios por haber puesto en mi camino a estos seres maravillosos que me han mostrado de forma especial el verdadero valor de la amistad. Mis amados compadres Sandra Carolina y Carlos Jesus.Esta viejita me contaba que ya había vivido un siglo pues estaba a punto de cumplir 100 años, y en cada arruga le podía ver una vivencia. Era un caudal de valiosa información, Dios la bendiga cada día de su vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario